Corredores bioceánicos: Clave para consolidar a Chile como hub regional

La red de corredores bioceánicos que atraviesa Sudamérica se ha consolidado como uno de los factores estratégicos más relevantes para la competitividad logística de Chile. La conexión entre el Atlántico y el Pacífico no solo agiliza el tránsito de mercancías hacia los mercados internacionales, sino que fortalece la posición del país como nodo clave para la integración regional y la diversificación de rutas comerciales. Estos corredores buscan reducir tiempos, aumentar resiliencia y expandir la infraestructura portuaria, al tiempo que promueven la articulación productiva de las regiones interiores con los puertos chilenos.

“Los corredores bioceánicos permiten acortar distancias económicas y reducir tiempos de tránsito entre el Atlántico y el Pacífico, conectando grandes mercados internacionales como Brasil y China, habilitando rutas terrestres y ferroportuarias que compiten en costo total con los itinerarios marítimos largos vía Panamá o Suez para cargas sensibles al tiempo y de interés económico para el desarrollo productivo”, explica Álvaro Peña Fritz, académico de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la PUCV.

Desde una perspectiva complementaria, estos corredores no solo se enfocan en eficiencia logística, sino que amplían el alcance territorial de Chile y sus vecinos. La conectividad hacia zonas interiores de Sudamérica permite generar nuevas dinámicas económicas y desarrollar áreas que antes carecían de acceso competitivo al comercio internacional.

“Los corredores bioceánicos son clave para posicionar a Chile como un nodo logístico estratégico en Sudamérica. Facilitan la conexión entre el Atlántico y el Pacífico, permiten un flujo más eficiente de mercancías y un acceso más rápido a mercados internacionales, especialmente Asia y la costa oeste de Estados Unidos”, señala Karen Landeros, ingeniera civil en logística.

Proyectos estratégicos en desarrollo

El desarrollo de los corredores bioceánicos se sustenta en proyectos de gran escala orientados a articular regiones productivas con los puertos del Pacífico. Destaca el Corredor Bioceánico Capricornio, que conecta Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, incluyendo el Puente Bioceánico sobre el río Paraguay, una obra emblemática con un avance cercano al 80%. Este corredor constituye una alternativa estratégica frente al sistema Cristo Redentor, ofreciendo rutas más confiables y eficientes para cargas sensibles al tiempo.

“El Corredor Bioceánico Capricornio une Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, conectando Porto Murtinho con los puertos de Iquique, Antofagasta y Mejillones. Su puente bioceánico es el proyecto emblemático, con un avance cercano al 80%”, detalla Peña.

Álvaro Peña Fritz, académico de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la PUCV.

Otros proyectos buscan fortalecer la conectividad del centro y sur del país. El Corredor Las Leñas, que conecta O’Higgins con Mendoza, incluye un túnel carretero de baja altura de 13 kilómetros, diseñado para operación permanente, con pendientes suaves y radios amplios, bajo la coordinación de la entidad binacional EBILENAS. Por su parte, el Corredor Central, que uniría Coquimbo con San Juan y Porto Alegre, se articula en torno al Túnel de Agua Negra, de dos tubos paralelos, actualmente en pausa, pero considerado estratégico para la conexión entre el centro-este sudamericano y los puertos chilenos.

“Chile impulsa actualmente varios proyectos estratégicos: el Corredor Bioceánico Capricornio, el Corredor Bioceánico Central y el Corredor Binacional Agua Negra, que incluye el túnel proyectado más largo de América Latina”, sostiene Landeros.

En paralelo, la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena emerge como un nuevo polo logístico y energético, impulsado por el desarrollo del hidrógeno verde y sus derivados. Esta región demanda infraestructura portuaria, vial y eléctrica, además de corredores marítimos orientados a la exportación de combustibles limpios hacia Europa y Asia.

Integración regional y comercio internacional

Uno de los principales objetivos de los corredores bioceánicos es reducir los tiempos puerta a puerta mediante la integración del transporte carretero, ferroviario y portuario, apoyada en sistemas digitales. Esto permitirá un flujo más eficiente de mercancías y un fortalecimiento de la posición logística de Chile en el Cono Sur, especialmente para productos de alto valor o sensibles al tiempo.

“Los corredores reducirán tiempos puerta a puerta al integrar transporte carretero, ferroviario y portuario bajo sistemas digitales, disminuyendo tiempos de cruce y estadía en puerto”, explica Peña.

La eficiencia se traduce también en rutas más directas hacia Asia y la costa oeste de Estados Unidos, con ahorros estimados de hasta 15 días de navegación y cerca de 8.000 kilómetros frente a las rutas marítimas tradicionales, aumentando la competitividad de las exportaciones sudamericanas.

“Estos corredores ofrecerán rutas más directas hacia Asia y la costa oeste de Estados Unidos, permitiendo un ahorro estimado de hasta 15 días de navegación y 8.000 kilómetros”, indica Landeros.

Regiones beneficiadas en Chile y Sudamérica

Los corredores bioceánicos impactan directamente en diversas regiones del país. En el norte, Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta se benefician por su cercanía a pasos como Jama, Sico, Socompa e Hito Cajón, además de puertos especializados en carga minera, agrícola y energética. En la zona central, Coquimbo, Valparaíso y O’Higgins se ven favorecidas a través de corredores como Agua Negra, Cristo Redentor y Las Leñas. En el extremo sur, Magallanes se proyecta como un nodo asociado a nuevas energías y rutas marítimas hacia la Antártica.

“En Chile, las regiones más favorecidas serán Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, además de Coquimbo, Valparaíso, O’Higgins y la Región de Magallanes”, afirma Peña.

A nivel internacional, Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia se benefician por un acceso más eficiente a los puertos del Pacífico, fortaleciendo la integración regional y las economías interiores de Sudamérica.

Puertos, infraestructura y corredores operativos

Chile ha iniciado un proceso de modernización portuaria y logística. El Puerto Exterior de San Antonio avanza con obras de abrigo y explanadas, mientras que Mejillones amplía infraestructura orientada a minería y energía. Los pasos fronterizos, como Pehuenche y Los Libertadores, se modernizan para una gestión integrada con Aduanas, SAG y PDI, y la infraestructura ferroviaria busca reducir emisiones y aumentar la capacidad de transporte.

“San Antonio avanza en su proyecto Puerto Exterior, Mejillones amplía infraestructura orientada a minería y energía, y los pasos fronterizos se modernizan para gestión integrada”, explica Peña.

Actualmente, Chile opera corredores bioceánicos funcionales, aunque no completamente integrados. El eje norte transandino conecta Argentina y Bolivia con los puertos del norte grande, mientras que el eje central Cristo Redentor sigue siendo la principal vía hacia Valparaíso, con alternativas como Pehuenche y Cardenal Samoré.

Visión estratégica y sostenibilidad

El desarrollo de los corredores bioceánicos requiere no solo obras físicas, sino también coordinación, cooperación público-privada e interoperabilidad aduanera. La inversión en terminales especializadas, ampliación de calado y accesos ferroviarios dedicados garantiza resiliencia y capacidad para manejar carga de alto volumen.

“Los puertos deben incorporar diseños avanzados para resistir condiciones extremas, aumentar el calado y consolidar accesos ferroviarios dedicados”, señala Peña.

La convergencia entre proyectos en ejecución, corredores existentes y polos emergentes configura un mapa logístico de alcance continental. La diversificación de pasos cordilleranos, la expansión portuaria y la digitalización crean redundancia, resiliencia y eficiencia, consolidando a Chile como un hub logístico competitivo, sostenible y articulador de la integración regional.

Fuente: Logistica 360
Comunicaciones Facultad de Ingeniería PUCV


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