Tacos en el verano: el gran drama en Viña y todo el litoral de la región

La recta Las Salinas que comunica Viña del Mar con Reñaca, está atiborrada de vehículos. Es el segundo viernes del año. El carril derecho para ingresar a los estacionamientos que dan a Playa del Deporte en el borde costero avanza muy lento. En eso, una SUV logra acomodarse en un espacio. «Somos de Mendoza. Venimos regularmente a Viña. Pero sí, suele haber mucho embotellamiento en las calles en esta época. Más si es en la tarde para llegar a las playas», dice Santiago Acosta, que junto a su familia asegura que este año la zona no se aprecia tan colapsada como en otras ocasiones.

En el paradero de calle Eduardo Grove, frente a la Parroquia Nuestra Señora de Los Dolores, una familia espera un bus. Con maletas en mano, expresan que optan por veranear en las playas de Quintero. Sin embargo, un detalle les hace levantar la ceja. «Los tacos se forman por la Rotonda de Concón. Es todos los años en esta época. Hay una línea férrea de tren que obliga a la detención de vehículos», comenta la viñamarina Rafaela Flores, quien recalca: «¡Una vez nos tocó estar parados unas dos horas!». 

Armando Valenzuela es chofer de la Línea 603 con recorrido a Quintero. Explica: «Los primeros días de enero han sido complicados. En el Reloj de Flores (Caleta Abarca) y calle Álvarez es intenso. En Maitencillo antes de llegar al supermercado y Laguna de Zapallar son sectores caóticos para la costa por Avenida del Mar». Sobre demoras, alerta: «A lo menos de media hora». 

Paula Gallardo se muestra feliz. Desliza: «Al fin, vacaciones. Me voy a Papudo por unos días». No obstante, un detalle le hace ruido al volante. «Moverse a ciertas horas por el litoral costero es terrible. Varios tacos y ni hablar estacionarse: dolor de cabeza». Sergio Sepúlveda es piloto profesional de aplicación en Uber, Didi y Cabify. Opina que entre Viña del Mar y Reñaca, «el taco más popular se hace en la recta de Las Salinas que puede tomar una hora, y en la Rotonda de Concón hacia Quintero hasta una hora y media». ¿Alternativas? «Irse por arriba, por el Camino Internacional; en el segundo caso, optar por camino de Valle Alegre». ¿Días conflictivos? «Sábados y domingos, cuando viene toda la gente de Santiago. También los días viernes», plantea. ¿Cómo agilizar la congestión? «Más control de Carabineros, que dirijan el tránsito: nadie respeta el tema de la pista derecha» Además, «el ingreso a los estacionamientos en las playas: vehículos hacen filas en la pista», dice Sepúlveda, de Drivers V Región.

«NO HAY MUCHAS VÍAS ALTERNATIVAS»

Para Alejandra Valencia, académica de la Escuela de Construcción y Transporte de la PUCV, la movilidad urbana aumenta entre un 20 y un 30% en la época estival debido a los veraneantes. «Es justamente en la parte del litoral central y principalmente de automóviles». Y agrega: «Tenemos un problema: dentro de la región no hay muchas vías alternativas». Aunque a su juicio, que el aumento del tráfico sea similar en todo el litoral durante el verano, no justificaría obras solo para este período. Apunta a que los tiempos de viaje en horario punta aumentan entre 15 y 30 minutos en el eje de Viña del Mar, «y uno podría esperar que también aumente en promedio en la parte del litoral».

En tanto, Franco Basso, experto en transportes y académico de Ingeniería Industrial de la PUCV, alerta que la cantidad de vehículos en la zona turística (Viña del Mar, Reñaca, Concón) puede «duplicar» el parque automotriz habitual, mientras la infraestructura vial se mantiene igual. Con 800.000 permisos de circulación en la Región de Valparaíso, estima que entre 300.000 y 400.000 de esos vehículos operan en la zona del litoral central, sumándose otros 300.000 a 400.000 autos «extra» durante el peak en verano. Añade que la congestión se agrava en la tarde: se mezcla el tráfico de residentes que vuelven a casa con el de turistas que retornan de la playa. 

Fuente: La Estrella de Valparaíso (12 de Enero, pág. 2)
Comunicaciones Facultad de Ingeniería PUCV


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